
En la presente editorial se comenta la polémica encuesta que causó confusión, respecto a la semana fresiana; luego la propuesta de nominar una calle en Tegualda, con el nombre de la concejala Yoanna Ovando Nopai; los retrasos en la aprobación de programas comunitarios; la falta de autorización sanitaria para la piscina municipal, destacando la urgente necesidad de mejorar la eficacia en la gestión en la administración local, de manera pública.
El día viernes 24 de enero, el Concejo Municipal de Fresia celebró una nueva sesión en la que se trataron varios temas de relevancia para la comunidad y la gestión municipal. Entre los asuntos abordados, destacaron la organización de la Semana Fresiana y la solicitud presentada por una organización para determinar los nombres de las calles del conjunto habitacional Newenta Muchulla, en Tegualda. Mientras algunos de estos puntos generaron consenso, otros provocaron tensiones y revelaron la falta de coordinación y transparencia en la administración local.
Uno de los temas más polémicos fue la “encuesta” difundida a través de redes sociales, que desató un fuerte revuelo mediático y exacerbó la polarización en la comunidad. Aunque el Concejo Municipal intentó aclarar la situación, señalando que no sabían quién había dado la orden para realizarla, sostuvieron que, antes de la encuesta, ya se había informado sobre los avances de los trabajos en curso. Sin embargo, las disculpas ofrecidas por el administrador municipal, Lucio Epuyado, no fueron suficientes para calmar a algunos concejales, quienes se sintieron pasados por alto al no ser consultados o informados sobre decisiones clave. Este tipo de desconexión pone en evidencia la urgente necesidad de mayor transparencia y una comunicación fluida dentro de la administración municipal.
Un punto adicional de preocupación surgió cuando el concejal Alarcón solicitó información sobre quién había dado la orden de realizar la encuesta a través de Facebook. Esta solicitud no fue respondida íntegramente, ya que el administrador municipal señaló que la información se proporcionaría en el próximo Concejo Municipal o a través del grupo de WhatsApp de los concejales. Este tipo de respuestas informales a través de aplicaciones de mensajería no solo genera desconfianza, sino que también pone en duda la seriedad y formalidad con la que se deberían abordar estos temas de interés público, sobre todo, cuando se busca tener instituciones que actúen con claridad.
En otro aspecto, se discutió la denominación de las calles del conjunto habitacional Newenta Muchulla, donde una de las propuestas incluía el nombre de la concejala Yoanna Ovando Nopai en una de las calles. Esta situación generó incomodidad, ya que se percibió un posible conflicto de interés debido a que la concejala presidía la sesión en ese momento. Aunque se explicó que la propuesta fue presentada por la directiva del comité, el tema no fue aprobado ni rechazado, lo que dejó en evidencia, para algunos, la falta de criterios éticos claros en la toma de decisiones. Este incidente resalta la importancia de manejar con cautela los posibles conflictos de interés y de garantizar una gestión más ética por parte de todos los involucrados, tanto el municipio como las organizaciones que hacen solicitudes ante el concejo.
Otro punto relevante fue la comparecencia del Director de la Unidad de Control Municipal, un Departamento de la Municipalidad que se encarga de fiscalizar la legalidad y eficiencia de la institución, quien fue convocado para explicar el retraso en fijación de decretos municipales relacionados con programas comunitarios, como las actividades en la piscina municipal donde se cuestionó la falta de detalles sobre los beneficiarios y la financiación de estos programas. Además, surgieron dudas sobre la ejecución de ciertas actividades en departamentos que no les correspondían, lo que se nos dijo, pone en evidencia una evidente deficiencia en la coordinación interna del municipio.
La situación de la piscina municipal, en particular, resulta alarmante. A pesar de que el municipio informó que las piscinas se abrirían al público el día de ayer sábado 25 de enero, aún carecen de la autorización sanitaria correspondiente y de un reglamento de uso adecuado. Esto plantea serias dudas sobre la legalidad y seguridad de las instalaciones. Lo más preocupante es que, a pesar de que la Unidad de Control ya había advertido sobre esta situación en el informe del año pasado, el problema sigue siendo recurrente. Esto podría poner en riesgo la salud e integridad de los vecinos, lo que constituye una falta de responsabilidad.
Finalmente, es necesario señalar que este fue a lo menos, el segundo Concejo Municipal consecutivo en el que se omite la denominada y esperada “horas incidentes”. En un espacio donde los concejales de Fresia, pueden preguntar, opinar, informar y fiscalizar situaciones que afectan a la comunidad, donde la administración debiera dar respuestas claras y transparentes. Sin embargo, esta vez se decidió no abordar estos temas hasta el regreso del alcalde titular, lo que no solo posterga la resolución de problemas importantes, sino que también altera el rol fiscalizador que corresponde a los concejales.
En conclusión, lo sucedido en la sesión del Concejo Municipal de ayer y las anteriores refleja problemas serios que no pueden seguir siendo ignorados: falta de comunicación entre la administración del alcalde Miguel Cárdenas y los concejales; la ausencia de transparencia en decisiones clave y una probable deficiente gestión de los recursos municipales. Estos son temas que deben corregirse con urgencia para restaurar la confianza de la comunidad y garantizar que el municipio cumpla con su principal objetivo: servir a los vecinos de manera eficiente, transparente y responsable.